lava

En la década del `90, era muy frecuente viajar a Estados Unidos. El cambio nos favorecía, y los precios de las cosas eran realmente convenientes.
Un alto porcentaje de los que han viajado, podrán afirmar que en alguno de sus viajes, han traído una lámpara de lava. Ese misterioso velador que no se puede dejar de mirar.

¿Cómo está hecho?

Se trata de un líquido (cera mezclada con tetracloroetileno) levemente más denso que el agua.
Esta cera repele al agua, por lo cual permitirá que no se mezclen en ningún momento (al igual que con el aceite).

Se colocan estos componentes en un recipiente (está claro, debe ser transparente para poder apreciarlo) de vidrio, con una luz por debajo de la parte inferior del recipiente.

Al tomar temperatura, el líquido más denso (que por su peso en comparación con el agua se ubica en la parte inferior del recipiente) se expande y pierde peso. Este proceso provoca que se aleje de la luz dirigiéndose hacia la parte superior. Al llegar, termina por enfriarse, lo cual provoca que nuevamente se contraiga, gane densidad y vuelva a caer.

Lo sentimos en “cámara lenta”. Esto se debe a que el proceso de calentamiento y enfriamiento de la cera toma tiempo, además de realizarlo dentro del agua.

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